¿PRSD (Partido del Toro), rompe con PRM en Santo Domingo Este?

Es sabido que en las elecciones pasadas dos regidores seleccionados por el hoy alcalde, Manuel Jimenez, eran del Partido del Toro, herencia de los D’Camps y «gobernó» libremente sin que quien lo llevó al podium exigiera nunca la línea de comportamiento.

El Partido del Toro entonces hizo un papel no envidiable de oposición como parte de los llamados «regidores de Manuel» que representaban un arcoíris de formas de pensar, no sin levantar muchas críticas al candidato a alcalde precisamente por referenciar a personas que no se habían recorrido el camino junto a él ni sacrificado con él quedando esos «malos momentos» aun en la mente de muchos.

Los dos representantes de aquellas diputaciones trataron de competir «de verdad» en votos eminente presenciales y los resultados no estuvieron acorde con lo que se pensaba era su liderazgo e incluso, habla muy mal del aprovechamiento del cargo para crear sus estructuras ganables para la próxima contienda.

Desde que el alcalde Manuel Jiménez subió, algunos directivos del Partido del Toro se les ha visto en críticas muy crudas, aun siendo oposición lo que recuerda aquellos «líos» de los integrantes del partido para las candidaturas del partido «padre».

Hoy se repite.

Parte de la directiva del Partido del Toro se porta como algunos regidores del partido de gobierno que no entienden, en su primitivismo político que roza con la ignorancia de las más primarias lecciones de política, del rol de ser gobierno u oposición y confrontan duramente al alcalde de turno que pertenece a un partido aliado, anunciando a la oposición «legal» que no deben ni preocuparse pues ellos de hecho hacen el trabajo de zapa, de quinta columna, contra quien representa la marca PRM, Manuel Jiménez.

Es común que entre militantes del PRM incluso de regidores, se vea un comportamiento inadecuado de críticas abiertas a la actual administración que, no importa tengan razón o no, demuestra la falta de cultura política elemental, el bajo nivel del comportamiento sobre la prudencia y la paciencia que debe caracterizar a un político terminando por demostrar que si subieron, no fue por política, sino arrastrados por otros factores que nada tiene que ver con los clásicos de las ciencias.


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